Más cabreado que el Capitán Garfio cuando le regalaron un violín
Érase que se era un agradable y pacífico chico que adoraba los MMO. Su vida transcurría tranquila, dedicándose en cuerpo y alma a sus quehaceres diarios y arañando horas al reloj para poder entregarse a su verdadera pasión, el WoW. Nada hacía presagiar el trágico desenlace de los acontecimientos. Una tarde, como otra de tantas, dejó que su novia trasteara con su ordenador, y sucedió lo inesperado. Los caracteres de su amado juego pasaron a mejor vida, y ese hecho desencadenó una de las reacciones más violentas jamás vistas por el hombre. Se despertó el tigre que hay en él…




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